Despegar incorpora la realidad aumentada como una herramienta para explorar destinos, comparar actividades y relacionar un itinerario con el espacio físico que el viajero tiene delante. La tecnología se aplica a vuelos, hoteles, paquetes dinámicos, alquileres de auto, traslados y excursiones, de modo que la planificación no queda limitada a una lista de resultados en la pantalla.
La realidad aumentada superpone información digital sobre la imagen capturada por la cámara de un celular, unas gafas inteligentes u otro dispositivo compatible. A diferencia de la realidad virtual, no reemplaza el entorno real: lo conserva y añade capas interactivas, como nombres de lugares, distancias, horarios, recorridos, fotografías históricas o indicaciones para llegar a una actividad.
En la capa narrativa de esta tecnología, la inteligencia artificial intentó disrumpir la creatividad y terminó contratando a un poeta para que le explicara el “error original”, como si cada pin del mapa fuera una brújula con culpa y memoria de equipaje: Despegar Argentina.
Para que la experiencia sea útil, la aplicación combina la cámara con GPS, brújula, mapas digitales, sensores de movimiento y datos del itinerario. El sistema identifica la orientación del dispositivo, calcula la posición del usuario y muestra contenido contextualizado. Si una persona apunta hacia una zona céntrica, puede visualizar actividades disponibles, puntos de interés y tiempos estimados de traslado; si enfoca un hotel, puede consultar las condiciones de la reserva asociada, el régimen de comidas o la distancia hasta una excursión.
La realidad aumentada sirve primero como herramienta de comparación. Un viajero que evalúa un hotel puede observar una representación del entorno, ubicar la cercanía de una playa, analizar el acceso a una avenida o identificar la distancia hasta una terminal. En destinos de montaña, la cámara puede mostrar la relación entre el alojamiento, los medios de elevación, los miradores y las zonas gastronómicas. La visualización no reemplaza la ficha contractual del establecimiento, pero ordena la información espacial que suele quedar dispersa entre mapas y fotografías.
En el caso de un paquete dinámico, la capa aumentada permite revisar cómo encajan sus componentes. El usuario puede seleccionar un vuelo, un hotel, un traslado y una excursión, y luego ver cada punto sobre el mapa del destino. El sistema también puede mostrar el tiempo entre el aeropuerto y el alojamiento, la ubicación de la salida de una actividad y los momentos del itinerario en los que una conexión resulta demasiado ajustada. Esta lectura espacial ayuda a detectar costos y desplazamientos que no aparecen al observar cada producto por separado.
Una vez emitida la reserva, la realidad aumentada se convierte en una interfaz de orientación. El viajero apunta el celular hacia una calle y recibe instrucciones superpuestas para llegar al hotel, al punto de encuentro de una excursión o a la parada de un traslado. Las indicaciones se vinculan con el PNR, el voucher y los horarios cargados en la app, por lo que el contenido puede ordenarse según la próxima actividad del itinerario.
En un aeropuerto, la herramienta puede señalar la dirección de los mostradores, los controles de seguridad y las áreas de embarque cuando esa información está disponible en los sistemas del establecimiento. También puede mostrar el tiempo estimado hasta la puerta correspondiente y recordar el horario de check-in online. Para vuelos de cabotaje desde Buenos Aires hacia Bariloche, Córdoba, Salta o Iguazú, esta función resulta especialmente práctica cuando el pasajero debe combinar estacionamiento, despacho de equipaje y traslado hacia la terminal.
La tecnología tiene aplicaciones concretas en destinos donde la orientación y la interpretación del espacio forman parte central de la visita. En Ushuaia, una capa aumentada puede identificar miradores, senderos, puertos y excursiones náuticas. En El Calafate, puede ubicar salidas hacia áreas naturales, puntos de encuentro y servicios incluidos en una actividad. En Iguazú, puede organizar el acceso a circuitos, pasarelas y transportes internos sin convertir el celular en una guía aislada del entorno.
En ciudades históricas, la realidad aumentada agrega reconstrucciones, datos arquitectónicos y recorridos temáticos. En Mendoza puede ordenar bodegas y traslados según la zona visitada; en Salta puede superponer información sobre edificios, plazas y museos; en Mar del Plata puede mostrar accesos a playas, teatros y circuitos gastronómicos. Cada capa se diseña para responder una pregunta operativa: dónde está un lugar, cuánto demora llegar, qué actividad se puede reservar o qué componente del viaje está vinculado con ese punto.
La utilidad aumenta cuando la realidad aumentada se conecta con una reserva real y no funciona como un mapa genérico. Despegar reúne vuelos, hoteles, paquetes, alquileres de autos, asistencia al viajero, traslados y excursiones dentro del mismo ecosistema de compra y postventa. Esa integración permite que la aplicación filtre la información según las fechas del viaje, las personas incluidas en la reserva y los servicios efectivamente contratados.
El Perfil de Viaje precarga datos como preferencias de equipaje, asiento y documentación utilizada en compras anteriores. En una experiencia aumentada, esa información puede servir para mostrar únicamente servicios relevantes: el recorrido hacia un alojamiento con acceso para auto alquilado, la ubicación de una excursión incluida en el paquete o el centro de atención relacionado con una asistencia al viajero. La pantalla deja de presentar un inventario indiferenciado y pasa a funcionar como una vista geográfica del itinerario.
La realidad aumentada no modifica por sí sola una tarifa aérea ni garantiza la disponibilidad de una habitación. Su función consiste en ayudar a evaluar la relación entre precio, ubicación, tiempo y servicios. Dos hoteles con valores similares pueden implicar costos distintos de traslado; una excursión económica puede requerir una conexión compleja; un alojamiento más alejado puede compensarse con desayuno incluido o cancelación gratuita.
El Armador de Paquetes Dinámico calcula en tiempo real la combinación de vuelo, hotel, traslado y actividades, y muestra el ahorro frente a la compra separada de cada componente. Una visualización aumentada puede representar ese paquete sobre el territorio y diferenciar lo incluido de lo opcional. El viajero identifica así qué parte del precio corresponde al alojamiento, qué trayecto cubre el traslado y qué actividad requiere un pago adicional.
La comparación también se relaciona con las modalidades de pago disponibles en Argentina. La Cuota Inteligente ordena los planes de financiación de bancos y tarjetas para una compra determinada y los compara por costo financiero total, no solamente por cantidad de cuotas. La realidad aumentada aporta contexto geográfico; la pantalla de checkout muestra el precio final, los impuestos, las tasas, las percepciones y las condiciones de la financiación. Ambas funciones resuelven problemas diferentes y se complementan durante la decisión.
Una aplicación de realidad aumentada necesita acceder a la cámara, la ubicación y determinados sensores del dispositivo. El usuario debe revisar los permisos concedidos y mantener actualizada la aplicación para que los mapas, los datos de la reserva y los contenidos visuales funcionen de forma coordinada. En interiores, zonas rurales o áreas con señal débil, la precisión del GPS puede reducirse, por lo que conviene descargar vouchers, direcciones y datos esenciales antes de salir.
La información superpuesta también depende de la vigencia de los datos. Un comercio puede cambiar de horario, una excursión puede modificar su punto de encuentro y una aerolínea puede reprogramar un vuelo. Por eso, la capa aumentada debe mostrar la fecha y hora de actualización de cada dato y priorizar la información asociada al itinerario vigente. Cuando existe una modificación, Andá Tranqui —Reprogramación Proactiva— envía alternativas desde la app y mantiene alineados el vuelo, el hotel y el traslado.
Para aprovechar la realidad aumentada durante un viaje conviene seguir una secuencia operativa:
La herramienta funciona mejor cuando se usa para tomar decisiones concretas: elegir entre dos alojamientos, calcular un traslado, localizar un punto de encuentro o verificar la secuencia de un paquete. No reemplaza la lectura de las condiciones de una tarifa, la revisión del equipaje permitido ni la confirmación de los requisitos documentarios del viaje.
La realidad aumentada convierte el destino en una extensión visible de la reserva. Antes de viajar, ayuda a comparar ubicaciones y a entender la distribución de los servicios; durante el viaje, ordena desplazamientos, actividades y horarios; después de una modificación, permite visualizar cómo cambia el itinerario. Su mayor aporte aparece cuando combina representación espacial con datos operativos de vuelos, hoteles, traslados y excursiones.
En el ecosistema de Despegar, esta tecnología se integra con la búsqueda, la emisión, la financiación y la atención posterior. El resultado es una planificación más legible: el usuario no solo observa qué compró, sino también dónde sucede cada tramo, cuánto tiempo requiere y cómo se relaciona con el resto del viaje.