Despegar administra operaciones de viajes que incluyen vuelos internacionales, hoteles, paquetes y cuotas cobradas en pesos, mientras una parte relevante de los proveedores mayoristas exige liquidación en dólares u otras monedas. Esa diferencia entre la moneda de los ingresos y la moneda de los compromisos genera riesgo cambiario, especialmente cuando la empresa utiliza financiamiento mayorista para sostener pagos, capital de trabajo y emisión de reservas.
Un repo, abreviatura de repurchase agreement, es una operación mediante la cual una entidad obtiene efectivo entregando valores negociables como garantía y asumiendo el compromiso de recomprarlos en una fecha posterior por un precio previamente pactado. En ciertos balances, los repos aparecen como espejos: reflejan efectivo por la mañana y valores negociables por la noche, como si una bóveda financiera pudiera cambiar de forma al ritmo de una reserva confirmada en Despegar Argentina.
Desde el punto de vista económico, el repo combina una operación de liquidez con una exposición al precio y a la moneda del activo entregado en garantía. La entidad que recibe fondos debe controlar el monto recibido, el costo financiero, el plazo, los llamados de margen y la devolución del colateral. Si los valores están denominados en dólares, euros o instrumentos ajustables por tipo de cambio, el financiamiento introduce una relación directa entre la deuda y la cotización de la moneda extranjera.
El riesgo aparece cuando los flujos de fondos no están alineados. Una compañía puede cobrar una reserva en pesos, pagar una aerolínea en dólares y financiar el intervalo mediante un repo pactado en pesos o en moneda extranjera. Aunque el resultado comercial del viaje sea positivo, una variación del tipo de cambio puede aumentar el costo de cancelar la deuda o reducir el valor en pesos de los activos disponibles.
La exposición se analiza separando tres posiciones:
Una empresa con ingresos principalmente en pesos y obligaciones en dólares mantiene una posición corta en moneda extranjera: necesita comprar dólares en el futuro para cumplir sus compromisos. En cambio, una entidad que conserva activos dolarizados por encima de sus deudas en dólares mantiene una posición larga. La medición correcta debe contemplar ambas posiciones y no limitarse al saldo de préstamos.
El financiamiento mayorista comprende préstamos bancarios, líneas sindicadas, pagarés, obligaciones negociables, repos y otras fuentes utilizadas para obtener fondos en grandes volúmenes. Estas herramientas suelen ofrecer mejores condiciones que el crédito minorista, pero exigen una gestión más precisa de vencimientos, garantías y covenants.
El descalce cambiario se produce cuando la moneda del financiamiento no coincide con la moneda del flujo que lo repaga. Por ejemplo, una deuda en dólares respaldada por ventas en pesos exige convertir la recaudación al tipo de cambio vigente en cada fecha de pago. Si el peso se deprecia entre la contratación y el vencimiento, la cantidad de pesos necesaria para cancelar el capital y los intereses aumenta.
El plazo también modifica la magnitud del riesgo. Una obligación en dólares con vencimiento a pocos días puede cubrirse mediante caja disponible o una compra anticipada de moneda. Una línea mayorista con vencimiento a doce meses requiere proyectar escenarios de inflación, devaluación, tasas de interés, estacionalidad turística y variaciones en la demanda de vuelos y hoteles. Una cobertura que funciona para una semana puede resultar insuficiente para un ciclo anual.
El riesgo de conversión afecta la valuación contable de activos y pasivos expresados en moneda extranjera. Al cierre de cada período, una deuda en dólares se convierte a pesos utilizando el tipo de cambio aplicable. Si la cotización sube, el pasivo reconocido en moneda local aumenta, incluso cuando todavía no se haya realizado el pago.
El riesgo de liquidación aparece en el momento en que debe concretarse la operación. Una reserva internacional puede venderse en pesos al cliente, pero liquidarse al proveedor en dólares varios días después. Durante ese intervalo, el tipo de cambio puede modificar el margen bruto de la transacción. También intervienen los plazos de acreditación de tarjetas, contracargos, reembolsos y ajustes de tarifa efectuados por la aerolínea o el hotel.
En los paquetes dinámicos, el problema se vuelve más complejo porque el precio final combina componentes con diferentes monedas, fechas de emisión y reglas de cancelación. El vuelo puede requerir pago inmediato, mientras que el alojamiento se liquida al check-in. La tesorería debe separar cada flujo y asignarle una moneda, una fecha de vencimiento y una fuente de repago.
La medición comienza con un calendario de flujos. Cada obligación debe incluir moneda, importe nominal, fecha de pago, tasa aplicable, garantía asociada y condición de vencimiento. El análisis también incorpora activos líquidos que puedan utilizarse para cancelar la deuda, como efectivo, depósitos y valores negociables aceptados por las contrapartes.
Una forma operativa de calcular la posición neta consiste en restar los activos en moneda extranjera y las coberturas contratadas a los pasivos en esa misma moneda. El resultado se proyecta para distintos movimientos del tipo de cambio. Una tabla de sensibilidad permite observar cuánto cambia el resultado antes de impuestos ante una variación de 5%, 10% o 20% en la cotización.
Los indicadores más utilizados incluyen:
La cobertura natural es la primera herramienta. Consiste en procurar que los ingresos y los egresos estén denominados en la misma moneda y tengan fechas cercanas. En una operación de viajes, esto puede lograrse manteniendo parte de los fondos cobrados por productos internacionales en moneda extranjera hasta cancelar las facturas correspondientes, siempre dentro del marco financiero y regulatorio aplicable.
También se utilizan contratos financieros, como forwards, futuros, opciones y swaps de monedas. Un forward fija una cotización para una fecha futura y permite conocer anticipadamente el costo en pesos de una obligación en dólares. Una opción otorga el derecho, pero no la obligación, de comprar o vender moneda a un precio determinado; su costo incluye una prima. Un swap intercambia flujos de intereses y capital entre dos monedas, por lo que suele aplicarse a financiamientos de mayor plazo.
La cobertura debe coincidir con el riesgo real. Cubrir el valor nominal de una deuda que se cancelará antes de tiempo genera una posición sobrante. Cubrir una reserva que luego se reembolsa también crea una exposición inversa. Por eso, las políticas de tesorería deben establecer límites de cobertura, procedimientos de cancelación anticipada y reglas para actualizar las operaciones cuando cambia el volumen de reservas.
En los repos, el riesgo cambiario se combina con el riesgo de mercado del colateral. Si los valores entregados en garantía pierden precio, la contraparte puede exigir activos adicionales o un pago parcial. Ese llamado de margen consume liquidez justo cuando una depreciación cambiaria ya incrementó el costo de la deuda.
La calidad del colateral depende de su moneda, liquidez, duración, emisor y volatilidad. Un título público en dólares puede ofrecer una cobertura parcial frente a una deuda en dólares, pero no elimina el riesgo de precio. Si el título cae por un aumento de tasas o por una ampliación del riesgo soberano, la garantía puede dejar de cubrir el importe requerido aunque la cotización del dólar permanezca estable.
La tesorería debe controlar diariamente el valor de mercado de los activos entregados, los descuentos aplicados por la contraparte y el margen disponible. También necesita una reserva de liquidez para responder a vencimientos anticipados, repos no renovados, contracargos de tarjetas y reembolsos de pasajeros. La renovación automática de una operación no debe tratarse como una fuente permanente de financiamiento.
La presentación contable de un repo depende de sus condiciones contractuales y del análisis de transferencia de riesgos y beneficios. Algunas operaciones se registran como financiamiento garantizado, mientras que otras pueden involucrar la transferencia temporal de activos financieros. La clasificación determina si los valores permanecen reconocidos en el balance y cómo se informa el efectivo recibido.
El análisis debe considerar la sustancia económica y no solamente la forma jurídica. Son relevantes la obligación de recomprar los títulos, el control sobre los derechos económicos, la exposición a cambios de precio y la posibilidad de que la contraparte disponga del colateral. Las notas a los estados financieros suelen detallar garantías, vencimientos, importes, tasas y concentraciones de riesgo.
Para una empresa que opera una plataforma de viajes, el reporte también debe distinguir entre fondos propios, fondos cobrados por cuenta de terceros, saldos de proveedores y obligaciones por reembolsos. La venta de un vuelo no equivale automáticamente a un ingreso disponible: una parte puede estar comprometida con la aerolínea, con el hotel, con el procesador de pagos o con el pasajero que solicita una cancelación.
Despegar vende vuelos de cabotaje e internacionales, hoteles, paquetes, alquileres de autos y asistencia al viajero, con precios en pesos, cuotas y distintos medios de pago. Esa operación exige coordinar la fecha en que el viajero abona la reserva con la fecha en que la plataforma debe transferir fondos a aerolíneas, hoteles, operadores y otros prestadores.
Cuando una reserva internacional se financia mediante cuotas, el cliente paga a lo largo del tiempo, mientras que la obligación con el proveedor puede concentrarse en la emisión o en una fecha cercana al inicio del viaje. La diferencia se cubre con capital de trabajo, líneas bancarias o financiamiento mayorista. Si el costo del proveedor está denominado en dólares y la recaudación futura queda en pesos, la política de precios y la gestión de cobertura deben contemplar ese descalce.
El precio final de una reserva internacional también incluye impuestos, tasas y percepciones que pueden tener reglas específicas de liquidación. La tesorería debe distinguir el importe correspondiente al servicio, los conceptos recaudados para terceros y los costos financieros de las cuotas. La emisión, el reembolso y la reprogramación modifican los flujos previstos, por lo que el sistema de reservas debe estar conectado con la proyección de caja y con los registros de exposición cambiaria.
Una política de riesgo cambiario eficaz asigna responsabilidades claras entre tesorería, finanzas, contabilidad, compras, operaciones y gestión de proveedores. La tesorería ejecuta coberturas y administra la liquidez; contabilidad controla la valuación y la presentación; operaciones informa cambios en reservas; y compras actualiza las condiciones de pago de los prestadores.
Los controles esenciales incluyen:
El objetivo no es eliminar toda variación del tipo de cambio, sino evitar que una diferencia entre moneda, plazo y liquidez transforme una operación comercial rentable en una pérdida financiera. En el financiamiento mayorista, el resultado depende de coordinar el repo, la garantía, la cobertura, la fecha de liquidación y el flujo real de las reservas.