Recorrer Pelourinho
La postal más colorida, pintoresca y reconocida mundialmente del centro histórico. El principal atractivo de este destino. Caminá por sus calles, conéctate con su historia y su cultura y escuchá sus tambores. Hablá con sus residentes, deléitate con sus relatos y experiencias. Conocé sus iglesias, museos y monumentos.
Ir a la Playa Farol da Barra
Una costa frente al Océano Atlántico, con aguas cálidas todo el año. En su extremo está el faro del siglo XIX que le da nombre y debajo de él, en el Fuerte de Santo Antônio da Barra, podés conocer las reliquias del Museo Náutico. Enfrente, el Morro do Cristo, es ideal para contemplar el atardecer.
Recorrer el Mercado Modelo
Más de 250 puestos conforman este mercado de artesanías. Podés transitar por sus pasillos y admirar los más delicados productos confeccionados a mano. También, disfrutar de espectáculos de música y capoeira, y probar una exquisita moqueca, un estofado de pescado o camarones típico, mirando al Puerto de Salvador desde los balcones.
Visitar la Iglesia de Nuestro Señor de Bonfim
Construida en el 1700, es un ícono de la comunidad católica afrobrasileña. Comprá una cinta o “fita”, atala a la reja del templo y pedí un deseo. Sorprendete con las fastuosas donaciones en la Sala de los Milagros. Y, si viajás en enero, viví el Festín de Bonfim, una celebración con desfiles, baile, música y patio de comidas que dura 10 días.
Conocer Morro de São Paulo
Trasladate 60 kilómetros hacia el sur para pasar un día en este hermoso lugar. Llegá temprano a cualquiera de sus playas y quédate a ver la puesta de sol. Si vas a la Playa de Gamboa, podés animarte a un exfoliante baño de arcilla natural. Y si querés un poco de adrenalina, aventurate en la Tirolesa do Farol y apreciá el paisaje desde la altura.