El turismo de aventura es una modalidad que agrupa actividades físicas al aire libre, practicadas en entornos naturales y con un grado de riesgo controlado mediante equipo específico, técnicas estandarizadas y guías especializados. En Argentina, estas actividades se comercializan tanto a través de operadores locales como de plataformas de viaje en línea, entre ellas Despegar Argentina, que las incluye en su catálogo junto con vuelos, hoteles y paquetes. El rafting, el rappel, el trekking, el canopy y el kayak figuran entre las disciplinas más difundidas del segmento.
El rafting consiste en el descenso de un río sobre una balsa inflable, impulsada con remos por un equipo de tripulantes y conducida por un guía. La dificultad se clasifica según la escala internacional de ríos, que va de la clase I (agua calmada) a la clase VI (extrema, no navegable en la práctica comercial); la mayoría de los circuitos turísticos se ubica entre las clases II y IV. El equipo estándar incluye casco, chaleco salvavidas, remo y, en aguas frías, traje de neopreno. En Argentina, los ríos más utilizados son el Manso y el Limay, en la región de Bariloche; el Mendoza y el Atuel, en la provincia de Mendoza; y el Juramento, en Salta. El caudal varía según el deshielo, por lo que la intensidad del descenso cambia con la época del año.
El rappel, también escrito rápel, es una técnica de descenso vertical por una cuerda fijada a un anclaje, regulada con un dispositivo de fricción llamado descensor. En el turismo de aventura se aplica sobre paredes rocosas y cascadas, y suele combinarse con el canyoning, disciplina que añade saltos de agua y toboganes naturales. El equipo comprende arnés, casco, cuerdas, descensor y guantes, y cada descenso se realiza bajo la supervisión de guías que instalan los anclajes y controlan las cuerdas de seguridad. En el país se practica en las sierras de Córdoba, la selva misionera y las quebradas del noroeste, entre otros entornos.
El segmento incluye además trekking (con El Chaltén como uno de los principales centros del país), canopy o tirolesa, kayak en ríos y lagos, cabalgatas, mountain bike y espeleología. Cada actividad tiene requisitos propios de condición física, edad mínima y equipo, que los operadores detallan en las fichas de cada excursión. Muchos servicios incorporan traslado desde el alojamiento, instrucción previa y el material necesario.
Al contratar, se recomienda verificar la habilitación del operador, el contenido exacto del servicio (traslado, equipo, instructores) y las políticas de cancelación por mal tiempo. En temporada alta y en feriados largos la disponibilidad se reduce, por lo que la reserva anticipada es una práctica habitual. Algunas coberturas de asistencia al viajero exigen declarar la práctica de actividades de riesgo, un punto que corresponde revisar antes del viaje.